González-Sinde es una listilla, eso está claro, pero además, su lista de webs a cerrar es cuanto menos inmoral. Esta medida que favorece a unos pocos, a los amigos de las subvenciones y de las rentas de éxitos añejos, viola la libertad de la gente de a pie, de esa gente generosa que comparte lo que tiene, sin ánimo de lucro, simplemente porque quiere hacer a los demás partícipes de su placer. La tecnología hace que la cultura esté al alcance de mucha más gente, pero la lista de Sinde (es decir, el gobierno de Zapatero) no está de acuerdo con esta igualdad, y como siempre, como ha ocurrido con esta crisis que hasta hace unos meses el presidente se atrevía a negar, la masa paga por el bien de unos pocos. Nos gustaría tener libertad para compartir lo que tenemos. La tecnología, la posibilidad de la existencia virtual, con esa especie de alquimia, de milagro de multiplicación de panes y peces, o de "software", nos permite compartir sin perder nuestra copia. Hemos accedido a una nueva era, que no se puede adaptar a las leyes antiguas, pero estas leyes, ancladas en el pasado, favorecen a un sector que apoya al gobierno, que lo apoyó cuando dijo No a la Guerra, y que ahora reclama su beneficio, es decir, que se le devuelva el favor. Y ahí lo tiene, su favor. A cambio, los españoles de a pie... nos jodemos.
Por todo esto, quiero dar mi apoyo a la iniciativa La lista de Sinde, y me autoinculpo: desde mi blog, yo también comparto cultura.
Os animo a todos a colaborar con este proyecto, sólo tenéis que poner en vuestro blog el código que aparece en la página que enlazo.
divendres, 8 de gener del 2010
dijous, 19 de novembre del 2009
Costa nos da explicaciones
Hoy he podido leer en el periódico que Ricardo Costa da explicaciones al Partido Popular. Por fin una buena noticia. Durante su intervención afirmó que estaba dispuesto a rectificar si había ofendido al partido. Sí, señor. Ha ofendido a todos los valencianos que hemos depositado en el partido nuestra confianza. Lo que ya no me parece tan bien es que tan sólo se haya cuestionado su actitud desafiante hacia el partido. Hay que ir a más. Si la dirección nacional del partido ha sido valiente para dar un toque de atención al "número dos" de la Comunidad Valenciana, que no se quede a medias, que sea valiente pero de verdad. Que abra una investigación, pero no sólo al número dos, sino también a nuestro Presidente, a quien nos representa, sobre quien unos u otros han arrojado acusaciones ciertamente serias.
Puede parecer que tiro piedras sobre mi propio tejado, hablando así sobre la familia de la que siempre me he declarado simpatizante y votante, con mucho orgullo. Pero precisamente porque quiero sentir el mismo orgullo de siempre, quiero que el Partido Popular se desmarque de esa sombra de delitos que lo eclipsa. Me siento como el aficionado de futbol que participa en una pañolada contra su presidente, pero si ellos (los socios decepcionados de un club) lo hacen, ¿por qué nosotros no? ¿Por qué no nos demuestran que las acusaciones que caen sobre ellos carecen de fundamento? Y si, tristemente, no es así, si las vergonzosas conversaciones cuya transcripción tanta gente hemos leído, de verdad se han llevado a cabo, el partido debería cortar por lo sano con esa corrupción y de paso con la sospecha que les acompaña a cada acto, cada inauguración, cada paso que dan, etc.
Un partido es más que sus componentes, por muy "número uno" que éstos sean. Si cualquiera de ellos ha cometido un delito, hay que cortar por lo sano. Nadie es indispensable. Seguro que el partido tiene gente dispuesta a asumir la labor de cabeza de lista por la Comunidad Valenciana (Comunidad que, dicho sea de paso, se merece lo mejor), la labor de representarnos y trabajar duramente por nuestra tierra, como por ejemplo ha hecho Rita Barberá con Valencia capital. Tenemos que confiar en la clase política, en su honradez, en su tesón, en sus esfuerzos. Pero para eso, para que podamos dar nuestro apoyo a los responsables de sacar adelante un Pueblo, ese apoyo ha de ser recíproco. Los ciudadanos queremos claridad y transparencia, y eso no se consigue con un simple tirón de orejas. Frente a las sospechas de corrupción, contundencia. Sólo así tendremos todos los militantes y simpatizantes la conciencia tranquila. Porque el Partido lo formamos todos, y deberes hacia él por lo tanto los tenemos todos, desde el número uno hasta el último.
Puede parecer que tiro piedras sobre mi propio tejado, hablando así sobre la familia de la que siempre me he declarado simpatizante y votante, con mucho orgullo. Pero precisamente porque quiero sentir el mismo orgullo de siempre, quiero que el Partido Popular se desmarque de esa sombra de delitos que lo eclipsa. Me siento como el aficionado de futbol que participa en una pañolada contra su presidente, pero si ellos (los socios decepcionados de un club) lo hacen, ¿por qué nosotros no? ¿Por qué no nos demuestran que las acusaciones que caen sobre ellos carecen de fundamento? Y si, tristemente, no es así, si las vergonzosas conversaciones cuya transcripción tanta gente hemos leído, de verdad se han llevado a cabo, el partido debería cortar por lo sano con esa corrupción y de paso con la sospecha que les acompaña a cada acto, cada inauguración, cada paso que dan, etc.
Un partido es más que sus componentes, por muy "número uno" que éstos sean. Si cualquiera de ellos ha cometido un delito, hay que cortar por lo sano. Nadie es indispensable. Seguro que el partido tiene gente dispuesta a asumir la labor de cabeza de lista por la Comunidad Valenciana (Comunidad que, dicho sea de paso, se merece lo mejor), la labor de representarnos y trabajar duramente por nuestra tierra, como por ejemplo ha hecho Rita Barberá con Valencia capital. Tenemos que confiar en la clase política, en su honradez, en su tesón, en sus esfuerzos. Pero para eso, para que podamos dar nuestro apoyo a los responsables de sacar adelante un Pueblo, ese apoyo ha de ser recíproco. Los ciudadanos queremos claridad y transparencia, y eso no se consigue con un simple tirón de orejas. Frente a las sospechas de corrupción, contundencia. Sólo así tendremos todos los militantes y simpatizantes la conciencia tranquila. Porque el Partido lo formamos todos, y deberes hacia él por lo tanto los tenemos todos, desde el número uno hasta el último.
dimecres, 11 de novembre del 2009
Copa América: no sé qué pensar
He leído hoy en el periódico que Rita Barberá asegura que no se pagará ningún canon por celebrar en Valencia la edición 33 de la Copa América. Me alegra haber leído esta noticia. Me parece bastante polémico, arriesgado y contraproducente gastar dinero en grandes eventos en una época de crisis como la que vivimos. El gobierno valenciano ha sido criticado precisamente por estos eventos y estas críticas en numerosas ocasiones han sido no sólo aprovechadas sino también alentadas por la izquierda. Y a pesar de que estoy a favor de moderarse en estos tiempos de crisis económica, siento la obligación moral de romper una lanza a favor de un gobierno que, si bien ha abusado de este tipo de eventos y ha pecado de inocente (por aquello de la imagen, pues la que ahora habría que dar es la de austeridad y no la de ostentación), ha sabido aprovechar una de las ventajas de nuestra tierra: el turismo.
Y mientras unos insultan sistemáticamente, impacientes sin saber esperar a observar resultados para tirar la primera piedra, nuestro gobierno ha ido trabajando paso a paso para defendernos de la difícil etapa económica por la que todos estamos pasando. Ha sabido crear puestos de trabajo, ha sabido generar ingresos, con los actos tan criticados por parte de la izquierda: la visita del Papa, el gran premio de fórmula 1, la Copa América... Hace poco escuché a dos personas en el metro, obsesionadas, años después del Encuentro de las familias, con cuánto nos costó la visita del Papa, hablando de la cantidad de flores que se "desperdiciaron" esos días. Esta gente debería saber el gran empujón que supuso este encuentro para el sector de la planta ornamental en Valencia y para las familias que viven de eso. ¿Y qué opinarían de este encuentro los dueños de bares, restaurantes, etc? ¿Y todos los que han sido contratados para montar los escenarios? Si estas personas "criticonas" del metro hubieran obtenido algún beneficio directo de este encuentro, no hablarían así.
Pero tampoco quiero desviarme del tema que ha originado una nueva entrada en mi blog, aún en pañales. Mi desconfianza, cada vez mayor en nuestro gobierno, a causa de tantas noticias sobre la corrupción que lo envuelve, me lleva a pensar que tal vez estos actos que sin duda son económicamente beneficiosos para Valencia han sido promovidos no con la intención de sacar adelante a los valencianos que necesitan trabajo sino con el rebuscado objetivo de "sacar tajada". Lo peor de la desconfianza y del descubrimiento de la traición que la origina es la incertidumbre de todo lo que rodea el objeto de esa desconfianza. ¿Ahora que nos queda? Sé que las primeras víctimas de la corurpción son los políticos. Sí, víctimas de empresarios corruptores. Pero tras ellos, estamos los ciudadanos que les hemos elegido como nuestros representantes. ¿Cómo podemos saber ahora que tras cada acto aparentemente de buena fe no se esconde un empresario corruptor tentando a nuestros dirigentes políticos?
Por esto afirmo: Copa América y demás actos que generan ingresos y empleo en Valencia sí, pero ensuciarlos con la oscura capa de la corrupción no. Señores, por favor, represéntennos con dignidad, no se dejen llevar por la codicia, o no harán más que dar la razón a quienes nos critican.
Y mientras unos insultan sistemáticamente, impacientes sin saber esperar a observar resultados para tirar la primera piedra, nuestro gobierno ha ido trabajando paso a paso para defendernos de la difícil etapa económica por la que todos estamos pasando. Ha sabido crear puestos de trabajo, ha sabido generar ingresos, con los actos tan criticados por parte de la izquierda: la visita del Papa, el gran premio de fórmula 1, la Copa América... Hace poco escuché a dos personas en el metro, obsesionadas, años después del Encuentro de las familias, con cuánto nos costó la visita del Papa, hablando de la cantidad de flores que se "desperdiciaron" esos días. Esta gente debería saber el gran empujón que supuso este encuentro para el sector de la planta ornamental en Valencia y para las familias que viven de eso. ¿Y qué opinarían de este encuentro los dueños de bares, restaurantes, etc? ¿Y todos los que han sido contratados para montar los escenarios? Si estas personas "criticonas" del metro hubieran obtenido algún beneficio directo de este encuentro, no hablarían así.
Pero tampoco quiero desviarme del tema que ha originado una nueva entrada en mi blog, aún en pañales. Mi desconfianza, cada vez mayor en nuestro gobierno, a causa de tantas noticias sobre la corrupción que lo envuelve, me lleva a pensar que tal vez estos actos que sin duda son económicamente beneficiosos para Valencia han sido promovidos no con la intención de sacar adelante a los valencianos que necesitan trabajo sino con el rebuscado objetivo de "sacar tajada". Lo peor de la desconfianza y del descubrimiento de la traición que la origina es la incertidumbre de todo lo que rodea el objeto de esa desconfianza. ¿Ahora que nos queda? Sé que las primeras víctimas de la corurpción son los políticos. Sí, víctimas de empresarios corruptores. Pero tras ellos, estamos los ciudadanos que les hemos elegido como nuestros representantes. ¿Cómo podemos saber ahora que tras cada acto aparentemente de buena fe no se esconde un empresario corruptor tentando a nuestros dirigentes políticos?
Por esto afirmo: Copa América y demás actos que generan ingresos y empleo en Valencia sí, pero ensuciarlos con la oscura capa de la corrupción no. Señores, por favor, represéntennos con dignidad, no se dejen llevar por la codicia, o no harán más que dar la razón a quienes nos critican.
dimecres, 4 de novembre del 2009
Por una derecha honrada
Qué pena ver la manifestación del sábado. Qué pena ver a dónde hemos llegado. ¿Dónde ha quedado la autocrítica? Sin duda desbancada por el orgullo y el militarismo absurdo y sin sentido al que nos vemos muchas veces abocados a causa del miedo a la libertad y a la soledad que ésta conlleva. ¿Qué ha pasado con la derecha y sus ideales? Me avergüenzo de haber participado, con mi voto, en esta feria del escándalo desvergonzado, de la corrupción sin medida.
Yo habría ido a una manifestación que pidiera la dimisión de un político corrupto, pero me quedé en casa el sábado, porque quienes más motivos tenían para convocarla, se quedaron (nos quedamos) en casa.
Nosotros, los que confiábamos en unos políticos que decían defender ciertos valores en los que hemos creído siempre, nosotros y no la izquierda valenciana, los independentistas exaltados y los que aprovechan las heridas ajenas para ganar votos, teníamos derecho a salir a calle y gritar nuestra decepción.
No dejaré de sentirme afín a las ideas del partido que gobierna mi tierra (la Comunidad Valenciana), pero la práctica... eso es bien distinto. Con todo el dolor de mi corazón, y por una derecha honrada, digo No a este Partido Popular. Porque no creo que defender a una persona que nos ha traicionado sea ser fiel a las ideas que nos unen.
Por favor, desde aquí pido a la dirección nacional del partido en quien tantos años he confiado que recapaciten, que vuelvan a darnos un representante honesto. Sólo entonces yo les volveré a dar mi voto y mi confianza.
Yo habría ido a una manifestación que pidiera la dimisión de un político corrupto, pero me quedé en casa el sábado, porque quienes más motivos tenían para convocarla, se quedaron (nos quedamos) en casa.
Nosotros, los que confiábamos en unos políticos que decían defender ciertos valores en los que hemos creído siempre, nosotros y no la izquierda valenciana, los independentistas exaltados y los que aprovechan las heridas ajenas para ganar votos, teníamos derecho a salir a calle y gritar nuestra decepción.
No dejaré de sentirme afín a las ideas del partido que gobierna mi tierra (la Comunidad Valenciana), pero la práctica... eso es bien distinto. Con todo el dolor de mi corazón, y por una derecha honrada, digo No a este Partido Popular. Porque no creo que defender a una persona que nos ha traicionado sea ser fiel a las ideas que nos unen.
Por favor, desde aquí pido a la dirección nacional del partido en quien tantos años he confiado que recapaciten, que vuelvan a darnos un representante honesto. Sólo entonces yo les volveré a dar mi voto y mi confianza.
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